lunes, 25 de agosto de 2014

Halt and Catch Fire


Empecé a ver Halt and Catch Fire hace cinco días. Para probar, porque había visto imágenes por ahí y más o menos sabía de qué iba, pero sobre todo para ver algo diferente. Cinco días me ha durado la temporada. Cinco. Habrá algún seriéfilo en condiciones por ahí que no pueda evitar sonreír con condescendencia, pero es que para mí esto es nuevo. 
Recuerdo que al principio me costaba un poco seguir la historia, sobre todo en el episodio piloto: apenas sé nada de los ochenta y de ordenadores, no digamos de cómo eran los ordenadores en los ochenta. ¿Cómo iba a saber de qué me estaban hablando? Pude sobreponerme de alguna manera porque incorporaron otros factores a la trama, no porque abandonaran esa jerga más adelante o convirtieran la informática en un fondo sin más.
Es una de las cosas que más me gustaron de Halt and Catch Fire: los sucesivas capas que se van descubriendo conforme avanza la historia no distorsionan el concepto original, sino que lo enriquecen hasta un punto que no parecía posible al principio. Pero no surgen sin más: son cosas que estaban ahí desde el principio, aunque no podíamos verlas y apenas imaginarlas. Me recuerda un poco a Sherlock en ese sentido porque, como toda buena historia de detectives, te da la oportunidad de pensar por tu cuenta. Hasta cuando se plantea en forma de flashback perdura esta sensación (qué capitulazo aquel). 
Por no hablar de los personajes. Me encanta la manera en que se los retrata, cruda pero no cruel, natural, sincera, sin tapujos. No podría escoger un favorito.
Halt and Catch Fire ha conseguido que me emocione un tema que en principio no me podría ser más ajeno. Pero esa es precisamente su magia: no se trata de ordenadores, sino de personas, de una humanidad que se apodera de todo al final. Es perfecto. Es brillante. Es genuinamente apasionante. 
En fin, que me ha entusiasmado Halt and Catch Fire, como podéis comprobar. Además, justo cuando la estaba empezando anunciaron que se haría una segunda temporada así que todo ha salido a pedir de boca. Puede que el final de temporada no pida a gritos una continuación (es una historia bastante circular en ese sentido), pero yo desde luego no le voy a hacer ascos. Ahora a ver cuánto me toca esperar. 

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