domingo, 5 de octubre de 2014

El Señor de los Anillos. Las dos torres


Ser segunda parte no es fácil. No ya por aquello de "segundas partes nunca fueron buenas"; esa cuestión queda muy lejos de El Señor de los Anillos. Es que Las dos torres tiene que lidiar con un absoluto sentimiento de pérdida y desolación, muy oportunamente recordado al comienzo de la película, y al mismo tiempo sentar las bases de lo que ha de venir a continuación. 
La verdad es que se me hace muy raro hablar de Las dos torres como si fuese algo nuevo o como si no la hubiese visto nunca. También es verdad que me pasó más o menos lo mismo que cuando vi La comunidad del anillo: había tantas cosas que nunca me habían llamado la atención o que casi se me habían olvidado que fue como encontrarse con una película desconocida.
Otro detalle de Las dos torres que valoro más ahora que ha pasado el tiempo es que aparecen muchos personajes nuevos que extienden la historia. La trama no avanza tantísimo en Las dos torres, sino que hunde sus raíces en la tierra para crecer firme y fuerte. Como Festín de cuervos en Canción de hielo y fuego
De lo que se trata, en fin, es de darse cuenta por fin que la historia de El Señor de los Anillos no es ir dando un paseo hasta los confines del mundo. 

Puesto #112 de las 200 de Cinemanía.

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